A través de dos talleres prácticos basados en casos reales, mostraremos cómo armonizar la evaluación de riesgos ESG con la estrategia corporativa y los requisitos normativos. Además, analizaremos cómo las empresas pueden colaborar estrechamente con sus proveedores para llevar a cabo auditorías eficaces, abordar adecuadamente los resultados, completar el ciclo de mejora continua e identificar soluciones prácticas y sostenibles que el proveedor pueda poner en práctica.
Taller 1: La evaluación de riesgos en materia de derechos humanos integrada en la gestión empresarial
Cómo armonizar la evaluación de riesgos con la estrategia corporativa y los requisitos normativos
En este taller, analizamos cómo desarrollar una evaluación de riesgos en materia de derechos humanos que cumpla con los requisitos del marco normativo vigente —prestando especial atención a los criterios de la CSRD— y que, al mismo tiempo, se integre de forma coherente en el modelo de gestión de riesgos empresariales (ERM) de cada organización.
Adoptamos un enfoque práctico para conectar este análisis con la evaluación exigida por la CSRD, evitando duplicidades y garantizando que ambos marcos sean compatibles. El objetivo es que la evaluación de riesgos en materia de derechos humanos deje de ser un mero ejercicio de cumplimiento aislado y se convierta en una auténtica herramienta de gestión: una que influya en la gobernanza, los controles internos, la toma de decisiones y la información corporativa.
Taller 2: Auditorías eficaces de proveedores
Cómo convertir los resultados en mejoras reales y cerrar el ciclo de mejora continua
En este taller, adoptamos un enfoque práctico sobre cómo las empresas pueden colaborar de manera eficaz con sus proveedores para llevar a cabo auditorías eficaces: desde identificar y resolver correctamente los resultados hasta cerrar por completo el ciclo de mejora continua, identificando soluciones que sean viables y sostenibles para el proveedor.
Trabajamos con un caso práctico real en el que aplicamos la metodología para definir criterios de priorización y traducir los resultados en procesos y responsabilidades específicos dentro de la organización. El objetivo es que la auditoría deje de percibirse como un fin en sí misma y se convierta en un auténtico motor de mejora dentro de la cadena de valor.